Tres poemas de Fabián Casas

Casas escribe como quien conversa, con una voz cercana que invita a reconocerse: en el desgaste diario, en las pérdidas pequeñas, en los gestos de afecto, en la belleza inadvertida de lo mínimo. Su poesía no busca adornarse, sino decir, conectar, acompañar.

Poema: «Odio a los jardines»

Odio a los jardines.

Nunca me gustaron.

Cuando era chico

todos los niños iban al jardín.

Yo no.

Yo me quedaba en casa

con mi abuela

mirando por la ventana

cómo pasaban los días

como pasan ahora:

lentos, densos,

con una tristeza doméstica

que se acomoda en los muebles

y no se va nunca.

Poema: «Autoayuda»

Cada tanto
hay que hacerse un cariño,
como se hace con los perros.

Sentarse tranquilo,
comprarse algo rico,
mirar una película que uno ya vio
pero que igual le gusta.

Y pensar:
estoy acá,
sobreviví,
no todo fue en vano.

Aunque nadie lo diga,
aunque no haya aplausos,
hay que hace

Poema: «Las cosas que perdimos»

Perdimos bufandas, paraguas,
papeles con números importantes,
amores que parecían para siempre,
llaves,
libros prestados que nunca volvieron,

y también
perdimos tiempo.

Pero seguimos.
Con lo que queda.
Con lo que sabemos.

A veces pienso que crecer
es eso:
aprender a seguir
con lo que queda.

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