Poemas de la ciudad

La ciudad es un escenario de luces y sombras, de encuentros y desencuentros. Estos versos se detienen en lo cotidiano y lo vuelven asombroso.

Autor: Raúl González Tuñón

Poema: “La calle del agujero en la media

La calle se llamaba del agujero en la media,

un nombre de novela, un nombre de juguete.

La calle era muy larga y muy angosta,

con paredes azules, con ventanas sin gente.

 

La calle se llamaba del agujero en la media,

y yo la recorría con mis zapatos pobres.

La calle se llamaba del agujero en la media,

y en ella amanecían las estrellas sin nombre.

 

Allí cantaban gallos de papel y de fuego,

allí los organitos tenían voces verdes,

allí lloraban niños con bocas de gaviotas,

allí los maniquíes salían a la calle.

 

Un día la pintaron de amarillo y de rojo,

un día la cubrieron con banderas y flores.

Un día la llenaron de caballos y gritos,

un día la incendiaron con fusiles y voces.

 

La calle se llamaba del agujero en la media.

Hoy tiene otro nombre.

Autor: María Elena Walsh

Poema: “En el país de Nomeacuerdo”

Un pasito para allí

no recuerdo si lo di.

Un pasito para allá,

ay, qué miedo que me da.

 

Un pasito para atrás,

y no doy ninguno más

porque ya, ya me olvidé

dónde puse el otro pie.

Autor: Baldomero Fernández Moreno

Poema: “A la calle Corrientes”

Te ensanchaste de pronto como un río,

te alargaste de pronto como un puente,

te poblaste de autos y de gente,

mi calle de Corrientes, la de antes.

 

Eras angosta y mala y misteriosa,

con tu luz amarilla y mortecina;

eras la confidencia, la vecina,

la calle amiga, tibia y silenciosa.

 

Hoy eres la avenida del asombro,

donde un millón de rostros se suceden,

y en cuyo corazón laten y pueden

todos los hombres que en tu entraña nombro.

 

Calle Corrientes, calle inolvidable,

te llevo aquí, en mi sangre, como un sable.

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