Hay momentos en los que cuesta decir lo que sentimos. Esta selección reúne poemas que ponen en palabras lo indecible, textos que acompañan emociones profundas, dudas, pérdidas o búsquedas personales, y que encuentran en la poesía una forma de abrigo y comprensión.
Autor: Alejandro Pizarnik
Poema: “Silencio”
silencio yo me uno al silencio yo me he unido al silencio y me dejo hacer me dejo beber me dejo decir
Autor: Julio Cortázar
Poema: “Restitución”
Si de tu boca no sé más que la voz y de tus senos sólo el verde o el naranja de las blusas, cómo jactarme de tener de ti más que la gracia de una sombra que pasa sobre el agua. En la memoria llevo gestos, el mohín que tan feliz me hacía, y ese modo de quedarte en ti misma, con el curvo reposo de una imagen de marfil. No es gran cosa ese todo que me queda. Además opiniones, cóleras, teorías, nombres de hermanos y de hermanas, la dirección postal y telefónica, cinco fotografías, un perfume de pelo, una presión de manos pequeñitas donde nadie diría que se me esconde el mundo. Todo lo llevo sin esfuerzo, perdiéndolo de a poco. No inventaré la inútil mentira de la perpetuidad, mejor cruzar los puentes con las manos llenas de ti tirando a pedacitos mi recuerdo, dándolos a las palomas, a los fieles gorriones, que te coman entre cantos y bullas y aleteos.
Autor: Irene Gruss
Poema: “Quien me quita lo bailado”
Pido peras al olmo. Las saboreo: son deliciosas. He pedido gato por liebre; me lo han dado. Me han contado historias libidinosas a medianoche; gozaba, con cada palabra, con cada gesto. He amado la noche cuando amanecía, amé la muerte, y soñé con la realidad.