La poesía también guardó la memoria de las casas, los balcones, los pianos y los barrios. Tres clásicos que supieron mirar lo cotidiano y volverlo perdurable, con la música precisa del castellano.
Autor: Enrique Banchs
Poema: “Hospitalario y fiel en su reflejo (de La urna)”
Hospitalario y fiel en su reflejo donde a ser apariencia se acostumbra el material vivir, está el espejo como un claro de luna en la penumbra.
Pompa le da en las noches la flotante claridad de la lámpara, y tristeza la rosa que en el vaso agonizante también en él inclina la cabeza.
Si hace doble al dolor, también repite las cosas que me son jardín del alma. Y acaso espera que algún día habite
en la ilusión de su azulada calma el Huésped que le deje reflejadas frentes juntas y manos enlazadas.
Autor: Baldomero Fernández Moreno
Poema: “Setenta balcones y ninguna flor”
Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza agobia, ¡dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín? ¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor. Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave… ¡Setenta balcones y ninguna flor!
Autor: Evaristo Carriego
Poema: “Tu secreto”
¡De todo te olvidas! Anoche dejaste aquí, sobre el piano que ya jamás tocas, un poco de tu alma de muchacha enferma: un libro, vedado, de tiernas memorias.
Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido, y supe, sonriendo, tu pena más honda, el dulce secreto que no diré a nadie: a nadie interesa saber que me nombras.
…Ven, llévate el libro, distraída, llena de luz y de ensueño. Romántica loca… ¡Dejar tus amores ahí, sobre el piano!… De todo te olvidas, ¡cabeza de novia!