Hay libros que acompañan el ritmo de ciertos meses. Historias atravesadas por la memoria, el deseo, la ciudad, los vínculos y las preguntas que permanecen incluso después de cerrar una página.
Autor: Mirta Rosenberg
Poema: “El abrigo”
Hay días en los que el abrigo no alcanza.
No importa si es lana gruesa, o si hay sol afuera.
El cuerpo pide algo más: una voz, una caricia, una razón para quedarse.
Autor: Osvaldo Bossi
Poema: “Flash”
Que llegue un día, un día, un simple muchacho que me quiera. No pido más que eso. Ni mares ni estrellas ni abismos ni fortunas. Sólo su sonrisa
de rufián esperándome en el café de la esquina. Sé bien que tanta literatura no me ayuda. Que vivo en un mar de engaños. Que estoy más cerca
de la luna que de sus ojos. Pero Señor, sé bueno conmigo. Que un día al darme vuelta sobre la cama me tope con su cuello, o con el dedo gordo de su pie
–el más solitario de todos. No pido la fantasía de un chico eterno, no… ya no. Apenas el relámpago de su voz diciéndome no sé, cualquier pavada por teléfono.
Autor: Selva Amada
Poema: “Taza de loza blanca”
El vapor sube como si el té intentara hablar.
Mis manos abrazan la taza como si fuera lo único caliente en este mundo.
Todo lo que necesito está acá, en este rincón de cocina sin palabras.