25 Sep Lo que florece cuando vuelve la luz
Hay un momento del año en que el jazmín avisa antes que el calendario. Estos tres poemas hablan de eso: del perfume que trae de vuelta un jardín de la infancia, del amor que se posa cada día sobre una rama frágil, de la mujer que tiene la forma justa de una vida. Tres maneras argentinas de decir que algo vuelve a abrirse.
Autor: Alicia Genovese
Poema: “El equilibrio de la memoria (los perfumes-fuerza)”
Un olor intenso a jazmines
innumerables, plenos, en su repentino florecer,
y girar esta mañana en una órbita
que traspasa aquel otro jardín
siempre revivido
con una silueta rondando.
Un cuidado de madre
que suscitaba a los jazmines
a su fuerza
como incitaba a persistir
con un chasquido de palmas
en la escurridiza felicidad.
La lluvia sobre el asfalto se detiene
y en sus vahos húmedos
un aire de familia que reubica
la calle suburbana llena de baches,
el ansia de mis libros sobre el antebrazo
para leer entre la penumbra
olorosa de las plantas.
Unos instantes que sueltan
el habla perfumada de la memoria.
Jazmines desde un antes,
una suavidad reconocible
que gravita desde lo ido. Vapor
que tocó los árboles, el cemento cuarteado,
los oasis caseros y se esparce.
Un empuje
con dos manos sobre la espalda
que atraviesa túneles, desentendimientos,
en soplos incansables.
Llega y me apura a reinventar
un deseo a oscuras
un tejido inalcanzado,
un día cualquiera, este,
perceptivo de aromas
en noviembre.
Autor: Alberto Girri
Poema: “El compañero de los pájaros”
Como el amor
que se posa
cada día sobre la ramita
que puede morir
Así brota tu amor
lozano
vigoroso de sol
compañero de los pájaros…
Autor: Francisco Luis Bernárdez
Poema: “Soneto enamorado”
Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.
Esta mujer que siente lo que siente
y está sangrando por mi propia herida
tiene la forma justa de mi vida
y la medida de mi pensamiento.
Cuando me quejo, es ella mi querella,
y cuando callo, mi silencio es ella,
y cuando canto, es ella mi canción.
Cuando confío, es ella la confianza,
y cuando espero, es ella la esperanza,
y cuando vivo, es ella el corazón.